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miércoles, 12 de febrero de 2014

"Laberynth under construction"

Mucho he aprendido en las primeras tres semanas de este MOOC PLE, de entre lo que destaco lo que era una de mis mayores preocupaciones: conseguir gestionar mejor la información. Lo que yo temía no era la sobrecarga informativa sino la redundancia, es decir, tener la misma información en todas partes sin propósito ninguno. Ahora dispongo de más herramientas y voy puliendo mis criterios para evitar esa redundancia y, aunque aún no me doy por satisfecha, creo que voy por buen camino.

Ya dije en otra entrada que no es el orden lo que se opone al caos sino el laberinto (sí, soy borgesiana hasta los huesos). Un laberinto al que iré dándole forma poco a poco.

He aquí mi primer intento:

My Laberynth

viernes, 7 de febrero de 2014

Gestionar la información para un aprendizaje autónomo eficaz

Los docentes debemos adaptar siempre nuestra labor a las necesidades de nuestros alumnos. Elemental, ¿no? Pues cuando tu labor docente es enseñar online español como lengua extranjera te das cuenta de que la clave del éxito va más allá, ya que también depende de tu capacidad para fomentar ciertos hábitos y actitudes en los estudiantes de cara a la gestión de la información para un aprendizaje autónomo eficaz.

He aquí el perfil medio de mi estudiante online: profesional de mediana edad, con una o dos horas de clase individual a la semana, acostumbrado a que sea el profesor toda la fuente de información y, según la rúbrica de autoevaluación de competencias digitales elaborada por David Álvarez, con un nivel de consecución de un 2.

La desventaja de estudiar español en países o entornos no hispanohablantes la suple Internet, es decir, un océano, peor, algo ininteligible como 295 exabytes de información, y subiendo. Parece el todo y la nada. Parece, porque no lo es. El lector de Borges sabrá que al caos no se opone el orden, sino el laberinto. Un laberinto donde están cifradas todas las respuestas de universo y donde uno debe aprender a encontrar lo que será suficiente saber por el momento gracias a un hilo, el de Ariadna. Y también, a veces, gracias al azar, para qué negarlo. ¿Peligros? Muchos: repeticiones, multiplicaciones, bifurcaciones, callejones sin salida... Pero no hay que dramatizar, lo importante es no perder la perspectiva: ¿cuánta información necesitas?, ¿dónde vas a buscarla?, ¿cómo vas a organizarla?, ¿qué puedes hacer para no perderte la que te interesa?

Para ayudar a mis estudiantes a elegir la información que les permita seguir aprendiendo español fuera del aula virtual parto de un objetivo: convencerles de la importancia de equilibrar sus destrezas comunicativas, es decir, leer, escuchar, escribir, hablar e interaccionar. Y mi papel es sugerirles fuentes de información según su nivel de español y que ellos vayan decidiendo y ubicándose. Algo así:

Hacia la autonomía en el aprendizaje del español con Sonora ELE

Ejercitar estas destrezas comunicativas en Internet y fuera del aula virtual conlleva para el estudiante lo siguiente: tener una actitud proactiva a la hora de construir su propio aprendizaje, elegir fuentes de información de confianza, no dejarse atraer por todo lo que encuentra en las redes y marcarse un horario. Es decir, el estudiante debe establecer su grado de compromiso con el aprendizaje de nuestro idioma y perseverar.

Rentabilizar el tiempo que se dedica a aprender en Internet pasa por no "infoxicarse". Es importante reconocer el problema:


Mejorar la competencia de gestión de la información de mis estudiantes (y la mía propia) es fundamental para que avancen hacia un aprendizaje autónomo eficaz enfocado al desarrollo equilibrado de las destrezas comunicativas que intervienen en la adquisición de una lengua extranjera. La web social nos facilita varias herramientas para conseguirlo.

Por el momento, mis estudiantes -o, al menos, los que no se me resisten y no se dejan llevar por la "tecnocondría"- se sirven de lo siguiente:

  • Para empezar a buscar lecturas, podcast, vídeos, actividades de gramática, fichas de vocabulario, etc., acuden a nuestro Moodle (mientras están matriculados) y al Pinterest de nuestra escuela, Sonora ELE, donde todo se clasifica en función de los niveles que marca el MCERL.
  • Para no perderse lo que se publica en blogs y publicaciones digitales de su interés, les recomiendo el uso de Feedly para la sindicación de contenidos. De esta forma reciben noticias de lo que publico en mi blog, Online Spanish, y de otros que les recomiendo (Inspiración Alrededor, Revista Trabalenguas, Al Sitio Lenguas, Molino de Ideas...), así como de los blogs de los ilustradores o artistas gráficos que prefieren, de distintos periódicos y revistas digitales, etc.
  • Para buscar más allá de lo que ofrece nuestra escuela, utilizan la búsqueda avanzada de Google.
  • Para organizar la información y empezar a armar su PLE, les recomendamos abrirse una cuenta en Pinterest así como en Symbaloo. Si conocen a otros estudiantes de español -recordad que nuestras clases son individuales-, les recomendaría el uso de Diigo, que también es nuevo para mí, para compartir la información a través de los marcadores sociales.

jueves, 6 de febrero de 2014

Una reflexión sobre la sobrecarga informativa

Como anticipo a la tercera actividad de la Unidad 3, que espero tener lista en breve, publico aquí también mi reflexión sobre la sobrecarga informativa.

Cuando decidí, hace tres años, ir dejando a un lado las clases presenciales para dar paso a las clases por videoconferencia a través de Sonora ELE, sentí una especie de vértigo ante todo el alcance de la web social, las TIC, las TAC, las TEP… Recuerdo que buscaba conceptos en Google y Wikipedia, veía algunos documentales y conferencias en YouTube y descubría listas del tipo “500 herramientas TIC para el docente 2.0”. Y me sentí algo abrumada, pero se me pasó pronto. ¿Cómo? Por varias razones, pero la más importante es que iba a ser yo quien decidiera qué y cuánto aprender.

Era importantísimo evitar caer en el llamado "pesimismo tecnológico", para ello nada mejor que ser consciente de las propias limitaciones. Sí, hay grandes pedagogos, psicólogos, sociólogos y comunicadores poniendo en circulación multitud de ideas y la red es un hervidero de blogs y revistas digitales interesantísimos, pero mi actitud fue coger una silla y sentarme con una caña de pescar –metafóricamente hablando– delante de ese río de información, sin estresarme. Veía pasar el agua a raudales y a un montón de peces –gordos y chicos– pero no tenía que pescarlos –ni mucho menos pretender comérmelos– todos. Cada uno de nosotros tiene su propio ritmo para aprender –dejo a un lado las metáforas– y las respuestas acaban llegando, siempre. Como dice Teemu Arina, “debemos abordar la sobreinformación en un sentido positivo adoptando una actitud de flujo/percepción más que de colección/consumo”. Y yo añado que la única manera de no “infoxicarse” no tiene que ver sólo con competencias digitales de filtrado y gestión de la información sino con no querer “sobreaprender”. O sea, es más una cuestión de actitud.

Wassily Kandinsky, Líneas transversales, 1923.

Conviene saber escoger no sólo qué y cuánto aprender, sino también cuándo y con quién. Gracias a Sonora ELE, he podido conocer en Facebook, Twitter y Pinterest a otros docentes, con la misma o distinta especialidad, y la red se ha hecho más estrecha de manera natural con algunos de ellos. Por el momento mi PLN es el mejor filtro de que dispongo para gestionar la información que recibo. Ése y mi Feedly. Cuando quiero informarme de algo o quiero profundizar más en los temas que actualmente me interesan acudo a fuentes de confianza de mi PLN y estas fuentes o me aportan lo que necesito o me conducen a otras fuentes.

Había oído hablar de Diigo pero no conozco a nadie que lo use. Me he abierto una cuenta para el curso y he visto los tutoriales. Me parece una herramienta muy útil siempre y cuando lo usen también algunas personas de mi PLN. Si no es el caso, por el momento seguiré usando Symbaloo, Pinterest, Feedly y mi PLN en Facebook para filtrar y gestionar la información y ya veré si encajo el uso de Diigo en todo esto.

Personalmente no siento que esté sufriendo una sobrecarga informativa, soy consciente de que existe una sobreabundancia de información pero intento no perder la perspectiva de lo que yo necesito en cada momento, por ello voy a mi ritmo, dosifico y no me dejo atraer por todo. Supongo que estoy en la línea de lo que Javier Velilla refiere parafraseando a Clay Johnson y sigo una "dieta informativa saludable".

Me gustaría poder mostrarles a mis estudiantes online que pueden seguir aprendiendo español en Internet, fuera de aula virtual, sin infoxicarse, y ayudarles a construir eficazmente a cada uno de ellos su propio PLE del español como lengua extranjera.